
La necedad, el yerro, el pecado, la roñaocupan nuestras almas,trabajan nuestros cuerposy como los mendigos alimentan su mugre,así nutrimos nuestros blandos remordimientos.Nuestro pecado es terco, nuestra conticcion floja,con creces nos hacemos pagar lo confesado;y alegres retornamos al camino fangosocreyendo nuestras culpas lavar con viles llantos.En la almohada del mal es SATAN...